Steve Jobs. El inicio de una Era

Steve Jobs (1955 - 2011) Una figura que cambió al mundo. Así de simple y contundente. Jobs nos dio un mundo increíble, cambiante, pero sobre todo, intercomunicado. Y todo eso sin haber inventado nada realmente, sin haber escrito una línea de programación o haber ensamblado completamente él sólo un producto. Y eso es justamente lo que lo hace aún más remarcable. Por ello, porque ha sido una figura que me ha resultado fascinante desde que supe de él hace ya varios años.

Fue en la película Piratas de Silicon Valley (1999) cuando pude ver esa increíble personalidad, y sus productos siempre me han llamado poderosamente la atención, aunque los he visto siempre indirectamente, use un Ipod touch y un Iphone 4 por un tiempo, y el sistema me parecía genial, la fluidez, lo intuitivo de todo. En un primer momento, recuerdo, que me desubicó el no tener más que un sólo botón (algo que Jobs exigió para su producto) pero luego de un rato te acostumbras. Me impactó sobre todo porque mi experiencia con celulares había sido con sistema Android pero en un aparato de gama baja, con un hardware limitado, lo que produce una experiencia de usuario mala y desesperante. Cosas que con los aparatos impulsados por Jobs nunca, o casi nunca, ocurre.
Steve Jobs siempre dijo que lo importante eran los productos, no sus creadores, aunque eso no le impedía buscar el reconocimiento constante por sus logros. Su calidad de niño adoptado lo llevó a buscar la aprobación de los demás, la aceptación. 
Pero que todo esos pensamientos, esos sentimientos, esa personalidad casi bipolar, hicieran surgir ideas que revolucionaron al mundo es lo increíble. Como señalé arriba, Jobs realmente no inventaba sus productos, pero supo impulsar ideas que de otra forma no hubieran prosperado. Y es la paradoja de la compañía Apple, sus mejores productos y aciertos de ventas se lograron ignorando las reglas comúnmente establecidas en los negocios y empresas, hacer estudios de ventas, realizar encuestas para saber los gustos de los potenciales clientes, o para determinar el impacto de esta o aquella innovación. Jobs nunca aceptó hacer ninguna de esas cosas, y siempre defendió su idea de que la gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestran. Esa tozudez proverbial hizo que impulsará ideas alocadas para otros pero que terminaron teniendo un increíble éxito de ventas o iniciaron tendencias en el ámbito tecnológico que lo definieron profundamente: la interfaz gráfica en Lisa y la Macintosh; el diseño novedoso y desenfadado del Imac; animaciones de calidad en Pixar; la certeza del Itunes y el Ipod, el no colocarle stylus al Iphone e insistir en un único botón con una excelente pantalla táctil, la utilidad del Ipad, etc, etc. 
Luego de esa primera película, y ya cuando Jobs había sucumbido la cáncer, aparecieron dos films, más. La primera llamaba simplemente Jobs, protagonizada por un sobrevalorado Ashton Kutcher, y la siguiente llamada Steve Jobs, protagonizada por un correcto Michael Fassbender.
La película de Kutcher inicia con un prólogo presentando el Ipod, para luego mostrarnos los inicios en el garage de la familia Jobs, con Wozniak y Steve intentando encontrar qué hacer con su vida, y luego el posterior desarrollo, terminando con la inminente llegada del Imac. El film muestra elementos importantes y sucesos que hicieron historia (con licencias) y no tiene reparo en mostrar el peor lado de Jobs, su negación de la paternidad de su hija Lisa, su trato para con los primeros empleados de Apple, su maltrato para con la gente que no podía compartir su visión del mundo y de las cosas. Es una lástima que la elección del actor haya recaído en alguien tan sobrevalorado por la industria, Kutcher salió de una comedia televisiva y no ha dado muestras de verdadero talento, solo de una incapacidad de ver sus limitantes interpretativas.



La película de Fassbender, en cambio se centra en tres de las presentaciones teatrales que gustaban tanto a Jobs, de tres de sus productos emblemáticos: la Macintosh 1984, el NexT 1988 y la Imac 1998. En cada evento, a través de diálogos con otros personajes emblemáticos como Scully y Wozniak, se rememora los inicios de la compañía, así como su ya legendario despido y sus propios planes para el futuro. También se aprovecha para presentar la evolución en su relación con su hija Lisa, de una niña hasta una adolescente.
El film hace hincapié en algo que el biógrafo Walter Isaacson llama en su libro campo de distorsión de la realidad, que hacía a Jobs negar los hechos que le rodeaban o ajustarlo a sus preconcepciones. Aunque el escritor admite que eso le hacía capaz de impulsar innovaciones y proyectos que de otra forma nadie habría conseguido.
Aquellos que trabajaron con Steve en sus proyectos más relevantes coinciden en dos juicios, el primero lo desesperante de sus cambios de carácter, y que, sin ese impulsivo (la mayor parte de las veces ofensivo) trato no hubieran logrado hacer cosas que creían imposibles.
Pero, en definitiva ¿Qué hicieron sus logros para el mundo?
La Apple II hizo que la computación fuera verdaderamente personal, que pudiera concebir su uso en un hogar común y corriente
La interfaz gráfica de Lisa y Macintosh y el uso del mouse, obligó a sus competidores a copiarle y así popularizar dicho software volviendo más amigables a la computadora.
Su uso de gráficos generados por computador inició una nueva época dorada en la animación, con historias inteligentes disfrutables tanto por niños como adultos.
El Imac hizo que la computadora fuera algo común y necesario en el mundo, y aunque no estableció tendencia por sus colores, si lo hizo en el aspecto de unir estilo de diseño con prestaciones tecnológicas, algo que se ha vuelto normal en la industria, el producto no sólo debe funcionar sino también debe verse bien.
El Ipod y Itunes revitalizaron la industria musical y cambiaron el concepto de llevar nuestra música, con mil canciones a su disposición, los usuarios pudieron expresarse de formas únicas.
La increíble interfaz de la pantalla táctil del Iphone marcó una clara tendencia, en una época dominada por Blackberry y sus teclados físicos, un producto táctil llevo a todos a repetirlo y repetirlo, haciéndonos olvidar cualquier otra concepción de lo que debe ser un smartphone.
El Ipad enseñó que el tamaño sí importa y sacó a la luz el nicho de las tablets o pantallas para multimedia más allá del celular en sí.
Pero a pesar de todo esto, Jobs no fue ningún héroe, además de sus mencionadas fallas, su exceso en el control, tampoco le importaba la explotación en los países del tercer mundo por parte de subsidiarias de su empresa. Y aunque sus productos son geniales, producirlos cuesta realmente una fracción de su valor en el mercado.
Steve Jobs fue polémico y contradictorio, pero nuestra época, la era digital, le debe mucho, quizás demasiado, sólo el tiempo dirá que tanto se acrecentará su leyenda y cómo su figura inspirará a muchos más a cambiar el mundo con una idea fija en su mente.













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