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LOS QUIJOTES (RELATOS 1)

I
Walter se levantó, medio aturdido, las noches de sexo siempre lo ponían así. La mujer, ya había desaparecido, intentó recordar el nombre, pero no lo logró. No importaba, talvez nunca la volvería a ver.
Se dirigió a la ducha, en ese momento notó en el suelo el condón usado, estaba roto...

-Maldición - pensó asqueado - tendré que hacerme el exámen antes de lo esperado, y en el peor de los casos, la maldita desintoxicación, y a sentirme pendejo por 1 mes. Maldito Chino y sus condones en oferta, debería demandar al hijueputa.

Entró a la regadera, el agua comenzó a caer, fría. Rapidamente reguló la temperatura y terminó de asearse. Cuando estuvo vestido se sentó en el sofá plástico, encendió la holovisión, las imagenes tridimensionales aparecieron difusas primero, y luego más claras y detalladas. Era un canal de telenovelas. Estaba la clásica historia de dos sobrevivientes de la Gran Catástrofe, que habían encontrado el amor en medio del caos y el dolor. Ahora el protagonista, gallardo, valiente, debe decidir entre su amor y la posibilidad de salvar a la humanidad.

 -Pendejadas! - dijo en voz alta, y continuo en tono de catedrático, aleccionador - como putas pueden trivializar la mayor tragedia humana en una trillada y cursi historia de amor?

-Porque no? - le respondió una voz juvenil del recien llegado - también la Gran Catástrofe estuvo repleta de pequeñas historias, de mínusculos dramas que se pierden en esa horrible tragedia.

-Insisto en que son pendejadas - sentenció Walter - Y me sorprende que alguien como vos, Johann, defienda esas mierdas, vos tan serio, tan de conciencia social -  terminó en tono burlón.

-Es que a diferencia tuya Walter - contestó Johann mientras ponía en la mesa las bolsas de mercado - la seriedad no me impide tener corazón.

Johann puso unas bandejas en el microondas cercano y dijo el tiempo y la temperatura adecuados, el aparato empezó a funcionar, mientras Walter intentaba perderse en la programación de la holovisión. Encontró un noticiero y escuchó:

-...el Padre director del orfanato nos dijo, que estaba agradecido por el donativo anónimo, que permitió a su obra continuar trabajando. Debido a la cantidad muy considerable de la ayuda, se especula que pueda ser obra de los llamados "Donadores Anónimos", que nuevamente rescatan otra obra de caridad...

-Un Donador Anónimo - dijo burlón Walter - esos majes no pueden aceptar que los "Quijotes" existen y ayudan a la gente. Puta, como quisiera encontrarme con uno de esos tipos para que me aliviane la vida...

-Simón, según vos le dan pisto al primer maje que les pide - dijo Johann divertido, con un plato abundante de comida en la mano - todo el mundo sabe que esos tipos solo hacen obras de beneficiencia.

-Puta! y que mayor necesitado que yo conocés, nombre, merezco más ayuda que tanto orfanato, centro de adictos, asilos y hospitales. Te juro que si algún Quijote viera mis deudas y mi puta condición económica, en un dos por tres se apiada de mí.

-Ajá! - contestó entre bocados Johann.

-No, en serio, yo soy la nueva clase pobre y desprotegida.

Walter no pudo contener más la risa, se levantó para sacar su plato de desayuno del micro.

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