Ir al contenido principal

De nuevo.

A pesar del tiempo, la falta de talento y el miedo a los compromisos, estoy aquí, de nuevo, frente al pelotón de fusilamiento. Expresar mi ideas, pensamientos, críticas y sobre todo las tonterías, es algo que me llama la atención, lo único que debo hacer es ser constante con esta escritura.
Talvez se espere que hablé de la situación del país, o de política, o del mundo con su increíble orden caótico. Pero al escribir busco separarme de tales lugares comunes, llenos de lo mismo, siempre he creído que un blog debe ser lo más personal que se pueda, porque un escritor, al menos los buenos, escriben para sí mismos, para placer egoísta. Si a usted, como lector, le gusta lo que lee, o le ilumina, o comparte las ideas expresadas, es algo totalmente ajeno al goce de escribir, de contarse una buena historia.
Siendo así, un blog como desahogo personal, no debe ser excesivamente usado para decirnos como está el mundo, para eso hay noticieros, periódicos y muchos otros blog de gente que no escribe y nos repite las noticias y titulares del día.
¿Qué me propongo con este sitio? pues crear, imaginar, sentir y, en el fondo, compartir con el infinito mundo de la web, mis expresiones para que mi voz y mis letras sean escuchados y leídos por alguien en alguna parte.
Con este absurdo objetivo escribo, con este deseo gastaré mi tiempo para escribir. Antes de acabar con este pequeño inicio, debo agradecer a un amigo, Octubre Rojo, que siempre me ha animado para revitalizar este blog, para que le dé al mundo las locuras que le digo a él y a otros de mis amigos. Bueno mundo, estamos aquí de nuevo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuento de Navidad (versiones fílmicas de la historia de Dickens)

Cuento de Navidad ( A Christmas Carol , de Charles Dickens, publicado en 1843) es una historia de redención, de una segunda oportunidad, de cómo la vida nos vuelve el corazón frío y despiadado y en el camino al considerado éxito nos volvemos la peor versión de nosotros mismos. Pero, a pesar de todo esto, hay tiempo y oportunidades para cambiar, para ser mejores. Aunque su argumento es archiconocido, resumamoslo: Ebenezer Scrooge es un hombre de negocios londinense avaro, amargado y enemigo de todo lo que se relaciona a la navidad, a pesar de estar rodeado de personas de buen corazón como su sobrino Fred y su empleado Bob Crachit, quien a pesar de sus carencias, su familia numerosa, incluyendo a su pequeño hijo enfermo, el pequeño Tim, siempre tiene una sonrisa sincera y un positivismo inquebrantable. A Scrooge le visitan una serie de fantasmas o espíritus que buscan su conversión, y durante una noche lo hacen viajar en el tiempo en visiones que llevan a Scrooge a volver a vivir su in...

Moda o hastío de la realidad

Aunque habría que agradecer ese "Boom" por la lectura de los jovenes de esta generación a nivel mundial, (claro porque en nuestro país apenas se percibe) con estas novelas de fantasía y de mundos paralelos al nuestro, que ha llevado a niños, adolescentes y jovenes a conocer y devorar libros bastante extensos y gastar su dinero (gastar, porque invertir sería comprar a Shakespeare) en ediciones lujosas, sobre magos, vampiros o ángeles. Aunque todo esto sea admirable, repito, en una generación que parecía perdida para los libros, debo ponerle atención a un detalle interesante de esta "moda" literaria. Practicamente todas estas sagas literarias (valga decir que dan paso a adaptaciones en el cine y la televisión con más o menos gloria) se basan en un alejamiento de nuestra realidad cotidiana. Es una forma de decir: "vean nuestro mundo, tan material, tan mediato, tan frío. Ahí, en ese callejón, en esa casa abandonada, esos vecinos raros, ahí hay magia, ahí hay todo u...

LOS AÑOS, LAS IDAS Y VENIDAS

Los árboles cantaban una vieja tonada, entre los susurros de sus hojas. Chiquillos corrían por el prado, sus padres ociosos en la alfombra improvisada los veían corretear al tiempo. Las risas infantiles se perdían en ese día luminoso de abril, donde todo parecía tan cercano. Él caminaba pausado, con la parsimonia que el tiempo le exige al cuerpo cuando la energía es un recuerdo. Llevaba un libro bellamente encuadernado en su mano izquierda, mientras su derecha la apoyaba con un bastón. Su pelo blanco muy corto le daba cierta solemnidad, pero su ropa era sencilla, de décadas ya muy pasadas. Su paso era firme, como lo fueron sus decisiones en su vida. Vio a los niños, las parejas y a los viejos árboles melancólicos. Suspiró. Vio una banca sola a un extremo del linde del bosquecito y se sentó en ella. Y esperó. Recordó la primera vez que la conoció. En aquella briosa y distante juventud. Eran prácticamente adolescentes. Comenzaron a besarse casi como en un juego, al menos para ella, p...