lunes, 9 de enero de 2017

Carta para ti, aunque no la leas...

Entonces tomo conciencia que te perdí. Nuestra relación esta en el peor estado desde que te conozco hace 3 años. Me hablas casi por obligación, te arranco las palabras y respuestas, a veces se te nota de mala gana, a través de los bits del mensaje, que escribes por algún compromiso social o porque es tu manera de seguir honrando los tiempos en los que nuestros corazones latían tan cerca uno del otro.
Te perdí. Yo soy el máximo responsable, es cierto que el evento atroz que nos ha separado fue mi total irresponsabilidad, también hay que admitir que fue sólo la última pedrada a un vidrio ya resquebrajado. Y de esas múltiples fisuras ambos fuimos los causantes, claro yo mucho más que tú. Pero ahora sólo veo esos pedazos, esas astillas de cristal de lo que fuimos. Astillas que hieren, laceran, porque son recuerdos que aún iluminan mi alma.
Te amo, aún la frase suena sincera en mis labios, y puede que mis actos la contradigan, la denostan, pero sigue siendo cierta. Y ese amor es del que nace mi vergüenza y mi culpa. Pero también mi aceptación de que lo  mejor para ti es esto, alejarte, no reponer nuestro vinculo porque simplemente te lastima, y no debes dejar que nada ni nadie te lastime, ni siquiera yo.
Es irónico que pueda escribirte esta carta que cualquiera podrá leer, y tú quizás no lo hagas nunca. Pero, a pesar de la ironía la escribo porque en alguna parte debo escribir lo que se me atraganta en el corazón, se siente como si en la aorta tuviera un quiste que no deja al corazón trabajar.
Ya te escribí, ¿me siento mejor? no, lo único que me haría sentir mejor es besarte de nuevo y eso ya nunca pasará.

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